
Un día más
te espero sentada
en la línea del horizonte,
mirando
hacia ese fuego inquieto
en el que mi cuerpo
desea transformarse.
No es más que un instante,
¿dolor?
No,
mejor no hablemos de mí.
te espero sentada
en la línea del horizonte,
mirando
hacia ese fuego inquieto
en el que mi cuerpo
desea transformarse.
No es más que un instante,
¿dolor?
No,
mejor no hablemos de mí.



14 voces de lectores:
Hablemos de lo ajeno
Aunque luego sea tan propio
Y vivamos amando la muerte
Que lo escrito
Escrito queda y es infinito
Uf...muy intenso...me ha gustado mucho.
Bxuss,
ada
Lo peor del dolor es que no tiene apariencia, es incognoscible. Nunca sabes cuando aparecerá, es como un virus, que se alimenta de él mismo.
No hay que tratar de dominarlo, sino de asumirlo.
Un saludo, lady bombillas
Que lindo poema !! Expresa mucho sentimiento ..
Besitos Edurne y q tengas un lindo diá :))
Querida Edurne, el próximo 24 de octubre, viernes, haremos un breve comentario de tu blog en nuestro Blog literario Asamblea de palabras para que nuestros lectores y lectoras se den una vuelta por el mismo.
Un saludo.
esas ya son cosas personales...
Saludos de nuevo
hola nieves, no hablemos de mi, es una espera entre comillas. me gusto mucho.. saludos. carlos palacios
¡Cuántas veces te dije que me encantaba el final de este poema!
Pues insisto.
Un beso.
Hola
Es un bonito poema. Me gusta
Gracias.
Un saludo desde el Mediterraneo
Ne gusta el aroma, una mezcla greco-alemana.
(No sé por qué todo el mundo teme a la muerte si nunca (...)y cuando ella llega él ya no está. E.///
Por qué hablan de vivir eternamente si ni siquiera saber si el deseo de vivir será eterno.N.)
Al revés que la espera, los sueños condensan en un instante lo eterno.
Buenas tardes, abrazos y besos.
Es hermoso, transmite cierta trisreza, pero eso no le resta ni un apice de fuerza, mas bien al contrario.
Un saludo,
Pedro.
Muchas gracias, Francisco, por la visita y por el detalle de comentar mi blog en el tuyo Asamblea de palabras.
Un saludo y hasta pronto.
Un fuego inquieto es un fuego imposible de apagar, en la línea del horizonte, donde todo se transforma... bellas palabras, Edurne.
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